MARIO OPAZO
TEXTOS

 

APUNTES INACABADOS SOBRE VELOCIDAD Y EXCESO CONSTANTES

“La memoria es el perro más estúpido, le lanzas un palo y te trae cualquier cosa.”

Ray Lóriga

 

El desdibujamiento e indefinición de los límites entre las diversas disciplinas del conocimiento y por ende de nociones y conceptos sobre los que operan los diversos saberes en las últimas décadas, han debilitado paulatina e incesantemente el optimismo sobre el papel del arte en las actuales sociedades y lo que ha dejado a lo último un desencanto, relativamente “coherente” con la experiencia de lo humano en la contemporaneidad.
Así las interminables prácticas en pro del señalamiento de elementos identificatorios con respecto a un improbable otro y de construcción de su propia Identidad por parte del individuo que genera significantes dentro del campo del arte haría pensar en forma inmediata en una suerte de empobrecimiento de la experiencia humana, y por que no, en un desmoronamiento, también, de los otrora invariables v eternos supuestos culturales que soportaban la producción plástica en general por medio de lugares y estrategias legitimadoras.
La disgregación, el desgaste, la intoxicación, la relativización, la pérdida, la resistencia, aparecen entonces como valores desde donde el arte operará, a riesgo de convertirse en una simple expresión reaccionaria, o en un insulso gesto provocador o en una frívola extravagancia, obviando su capacidad de evidenciar lo real.
Sobre este mapa de “realidad” opera Mario Opazo, intentando establecer redes de sentido sobre lo que se ha desmoronado, sobre los restos de diversos saberes que han evidenciado la fatiga en su estructura, sobre nociones variables y móviles que evidencian la vertiginosa circulación de hombres, saberes y cosas.
Sobre esto último, las cosas, los objetos, desde donde se da por descontado que el ser humano debe construir su posibilidad de habitar, de memoria, Opazo Ilama la atención y nos recuerda la caracterización contemporánea de dichos objetos : su obsolescencia, su imposibilidad efectiva de permanecer, proliferando en estas condiciones, variaciones y simulacros de ellos.
Esta proliferación impresionante de cosas, hace pensar por obvia extensión en el aparataje científico-técnico que garantiza su circulación, ¿es entonces realmente la Ciencia una afirmación de lo humano? o por el contrario, como escribe Oliver Sacks, (la ciencia), Está “tan lejos de ser conocimiento que de hecho es la supresión de lo que conocemos”?.
Con estrategias similares a la expuesta anteriormente, Opazo devela las contradicciones constituyentes del individuo contemporáneo: su identidad es explicada y derivada a partir de la no-identidad, de su desarraigo, de su no-devoción por los objetos; de la misma forma en la que en su obra empieza a importar mucho más lo que no aparece, lo que a veces ni siquiera se indica, lo que se ha olvidado, lo que se ha obviado, lo que al parecer no importa, lo ingobernable, lo accidental, lo absurdo, pero que no es ingenuo, aunque aparezca en forma de humor, para insistir una vez más en que “estamos obligados a transmitir lo que sabemos, es nuestro legado, pero contamos con la impotencia de aquellos que vienen después. Es por eso que creo que no solo hay que guardar la memoria, sino también la posibilidad del olvido”.

Fernando Escobar

 

 

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